Al fin creció el rosal aquel que no crecía
y ahora ofrece sus rosas tras la verja de hierro:
Yo tambien he cambiado mucho desde aquel día,
pues no tienen estrellas las noches del destierro.
Quizás tu alma está abierta tras la puerta cerrada;
pero al abrir tu puerta, como se abre a un mendigo,
mírame dulcemente, sin preguntarme nada,


1 comentario:
Vengo del fondo oscuro de una noche implacable,
y contemplo los astros con un gesto de asombro.
Al llegar a tu puerta me confieso culpable,
y una paloma blanca se me posa en el hombro.
Al fin crecio el rosal aquel que no crecia
y ahora ofrece sus rosas tras la verja de hierro:
Yo tambien he cambiado mucho desde aquel dia,
pues no tienen estrellas las noches del destierro.
Quizas tu alma esta abierta tras la puerta cerrada;
pero al abrir tu puerta, como se abre a un mendigo,
mirame dulcemente, sin preguntarme nada,
y sabras que no he vuelto... porque estaba contigo.
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