Los quiero porque los quiero
porque desde que nacieron
son en mi vida lo más bello.
En nacer el varón fue el primero
y desde entonces se alojó en mí,
la alegría y el revuelo.
Hoy ante todos, hijos míos,
tengo que quitarme el sombrero
por llegar a ser mujeres y hombre enteros,
a pesar de los desvelos y
sin haber perdido su humanidad
ni su corazón tan bellos.
Estoy tan unida a uds,
que aunque estemos donde estemos,
entre nosotros nunca habrá desapego
pues somos madre e hijos,
amigos y compañeros,
y porque sé que me quieren
aunque no lo digan,
tanto ¡como yo los quiero!

